Durante meses, una nube de miedo ha rondado a la comunidad inmigrante en San Bernardino, California, lo que ha dificultado que María González haga su trabajo como trabajadora de salud comunitaria en esta ciudad donde casi una cuarta parte de los residentes nació en el extranjero.
Empezó a formarse durante el verano, alimentada por noticias de redadas migratorias en todo el sur de California, planes del gobierno de Trump para compartir datos de Medicaid con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y la aprobación de restricciones estatales y federales sobre la elegibilidad de los inmigrantes para Medicaid. Luego, en noviembre, el gobierno federal publicó una nueva propuesta de “carga pública” que, de aprobarse, podría impedir que ciertos inmigrantes obtengan la residencia legal permanente si ellos o sus familiares han usado beneficios públicos, incluido Medicaid.
Muchos de los clientes de González y sus hijos, a menudo ciudadanos estadounidenses, aún califican para el programa de Medicaid de California, conocido como Medi-Cal, que brinda cobertura de salud a más de 14 millones de residentes con bajos ingresos o discapacidades. Pero cada vez más, no quieren inscribirse ni renovar su cobertura, dijo.
“Mucha gente no quiere solicitarlo”, dijo. “Hay personas que dicen que ni siquiera quieren salir a regar sus plantas”.
Un análisis de KFF Health News encontró que, de junio a diciembre, el mes más reciente del que hay cifras disponibles, casi 100.000 inmigrantes sin estatus legal dejaron Medi-Cal, lo que representa cerca de una cuarta parte de todas las bajas en ese periodo, aunque este grupo constituye solo alrededor del 11% de los inscritos en Medi-Cal.
Esto marca un retroceso en el aumento sostenido de la inscripción entre inmigrantes sin estatus legal en California. Hasta julio, las inscripciones de este grupo habían aumentado cada mes desde que el estado abrió Medi-Cal a todos los residentes de bajos ingresos, independientemente de su estatus migratorio, en enero de 2024.
Tessa Outhyse, vocera del Departamento de Servicios de Atención Médica de California, que supervisa Medi-Cal, dijo que las disminuciones en la inscripción pueden atribuirse en gran medida a que el gobierno reinició las verificaciones de elegibilidad que se suspendieron durante la pandemia de covid-19. De hecho, la inscripción total en Medi-Cal alcanzó su punto máximo en mayo de 2023 y desde entonces ha disminuido en alrededor de 1,6 millones.
Pero dos investigadores, Leonardo Cuello, del Centro para Niños y Familias de la Universidad de Georgetown, y Susan Babey, del Centro de Investigación de Políticas de Salud de UCLA, señalaron que California y la mayoría de los demás estados ya habían reanudado por completo las verificaciones de elegibilidad a mediados de 2024. En otras palabras, eso no explicaría por qué la inscripción ha caído de forma precipitada en los últimos 12 meses aproximadamente.
Lo que ha cambiado, dijo Cuello, es que el gobierno federal aprobó la One Big Beautiful Bill Act, y las órdenes ejecutivas añadieron más cambios que están impulsando las bajas.
Las encuestas dan pistas
Una encuesta de KFF/New York Times encontró que, a nivel nacional, los adultos inmigrantes —especialmente los padres— están evitando cada vez más los programas gubernamentales que ayudan a pagar alimentos, vivienda o atención médica, para no llamar la atención sobre su estatus migratorio o el de un familiar. Eso incluyó a residentes con presencia legal y a ciudadanos naturalizados. La evasión de estos programas por parte de los padres es particularmente preocupante, dijo Cuello, porque cerca de 1 de cada 4 niños en EE. UU. tiene un padre inmigrante, aunque la mayoría de esos niños nació en EE. UU.
Cuello sospecha que eso puede ayudar a explicar una caída nacional de casi 3% en la inscripción en Medicaid y el Programa de Seguro Médico para Niños durante los primeros 10 meses del año pasado, incluida una caída de 5,6% en la inscripción entre niños de California, según datos recopilados por colegas de Georgetown.
Durante la primera administración de Trump, el presidente amplió los criterios de carga pública para permitir que se considerara el uso de Medicaid y la asistencia para alimentos y vivienda. Eso llevó a muchos niños ciudadanos y a otros miembros del hogar a renunciar a Medicaid y a otros programas para los que eran elegibles. Algunos siguieron evitando los programas incluso después de que varios tribunales bloquearon su implementación y el presidente demócrata Joe Biden rescindió la regla.
“Provocó un alto nivel de confusión”, dijo Louise McCarthy, presidenta y directora ejecutiva de la Community Clinic Association of Los Angeles County, que representa a unas 70 clínicas de salud en el área de Los Ángeles. “El personal de los centros de salud comunitarios todavía está trabajando para revertir los efectos de la primera regla”.
Ahorros proyectados
Actualmente, solo las personas que dependen de programas de asistencia en efectivo o de cuidados institucionalizados a largo plazo financiados por el gobierno pueden considerarse un riesgo de carga pública al solicitar una visa para entrar al país o para convertirse en residente legal permanente. Pero, bajo la regla propuesta por la administración Trump, Medicaid y otros programas no monetarios podrían usarse para determinar si es probable que un inmigrante se vuelva dependiente del gobierno. Los funcionarios de inmigración también tendrían más discreción para etiquetar a las personas como carga pública.
La propuesta del Departamento de Seguridad Nacional dice que los cambios son necesarios porque las reglas actuales obstaculizan la capacidad de la agencia para tomar decisiones sobre el riesgo de que un inmigrante llegue a depender de recursos gubernamentales. El periodo de comentarios públicos sobre la propuesta terminó en diciembre.
El DHS no respondió a una solicitud sobre cuándo planea tomar una decisión final sobre la regla. El cambio “se alinearía con la política de larga data de que los extranjeros en Estados Unidos deben ser autosuficientes y que los beneficios del gobierno no deben incentivar la inmigración”, señala la propuesta.
La agencia proyectó que el cambio podría ahorrar a los gobiernos federal y estatales casi 9.000 millones de dólares al año debido a que las personas se den de baja o renuncien a inscribirse en programas de beneficios públicos.
Un análisis de KFF de la regla propuesta estimó que podría resultar en que entre 1,3 y 4 millones de personas se den de baja de Medicaid o CHIP, incluidos hasta 1,8 millones de niños ciudadanos.
“Claramente se está usando como arma para generar miedo y ansiedad”, dijo Benyamin Chao, gerente supervisor de políticas de salud y beneficios públicos del California Immigrant Policy Center. Calificó la propuesta como parte de un “ataque contra inmigrantes con presencia legal y ciudadanos estadounidenses que son familiares, y en general contra la comunidad”.
Se espera que los temores sobre la carga pública también reduzcan la inscripción en programas contra el hambre, como el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido en California como CalFresh. Mark Lowry, quien dirige el Banco de Alimentos del Condado de Orange, dijo que eso —junto con las bajas relacionadas con la One Big Beautiful Bill Act— podría saturar las despensas de alimentos, ya que los programas federales de nutrición representan la gran mayoría de la ayuda alimentaria.
“No hay manera de que el sistema de alimentos de emergencia tenga la capacidad o los recursos para atender esas necesidades”, dijo.
Necesidades de atención médica
El miedo a inscribirse en Medi-Cal no se extiende a todos los inmigrantes. Juana Zaragoza administra un programa en Oxnard que ayuda, en su mayoría, a trabajadores agrícolas indígenas mexicanos a inscribirse en Medi-Cal. La inscripción y reinscripción en general se ha mantenido estable en los últimos meses, dijo. Ni ella ni los miembros de la comunidad a quienes atiende saben mucho sobre la propuesta de carga pública, añadió.
A menudo, cualquier preocupación que tengan queda superada por una necesidad inmediata de atención médica.
“Nos encontramos con mucha gente que está equilibrando: qué me beneficia ahora y qué me beneficia después”, dijo. “Algunos solo quieren cubrir sus necesidades en el momento”.
